EL LEGADO DE UNA CIUDAD PÚNICA Y ROMANA (I)

Plataforma Unidos por Baria), Las Voz de Almería, 13.6-2004, p.7.

El pasado verano fue noticia cómo una empresa constructora era parada in extremis por el mismísimo Director General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía cuando destruía alegremente una de las zonas de mayor potencial arqueológico de la antigua ciudad fenicio – púnico – romana de Baria (Villaricos, Cuevas del Almanzora). La empresa en cuestión había conseguido una licencia municipal para construir ciento veinte apartamentos de lujo, en un punto que había estado protegido como BIC (Bien de Interés Cultural) desde 1972, pero que después –sin saber exactamente las razones- se habían producido ciertas modificaciones urbanísticas –sin duda intencionadamente y saltándose descaradamente la Ley del Patrimonio- hasta autorizar en dicho lugar la construcción de un gigantesco edificio de apartamentos.

En enero de este año 2004 se iniciaron las excavaciones arqueológicas en dicho lugar, bajo la dirección de la arqueóloga Rosa Morales y la tutela de las mismas por parte de la Delegación Provincial de Cultura. Hay que señalar que las excavaciones tenían la consideración de “urgencia” y que eran financiadas exclusivamente por la empresa constructora.

En la última quincena del pasado mes de abril los vecinos de Villaricos empezaron a alarmarse por la forma en que se ejecutaban las excavaciones; a diferencia de otras que se habían realizado con anterioridad en la localidad, ahora no paraban de asombrarse por la metodología de excavación empleada y por las actitudes poco ortodoxas de los dirigentes de dichas excavaciones:

  • El solar en cuestión estaba vallado y no se permitía el acceso a los vecinos de Villaricos para que conociesen los descubrimientos que se hacían en su pueblo.
  • No se permitía a nadie hacer fotografías sobre las excavaciones.
  • Se empleaban máquinas pesadas en la excavación y no solo para rebajar el terreno o quitar escoriales del siglo XIX pertenecientes a la Fundición Carmelita que se sitúo próxima, sino que una retro y una pala trabajaban casi a destajo en las cuadrículas que se excavaban, sacando tierra con potencial arqueológico.
  • No se cribaba la tierra que se sacaba de cada cuadrícula de excavación, pasando a un camión que transportaba la tierra hasta un vertedero público situado a no más de 1 kilómetro de distancia, donde se echan también los escombros de otras construcciones de Villaricos.

Como parece lógico, la gente que vio cómo los camiones sacaban tierra sin cribar, y que se veían los trozos de cerámica de 2000 años por doquier en la escombrera, empezaron a rebuscar en la tierra. Muy pronto el lugar se convirtió en un punto de peregrinaje de los vecinos que hallaban de todo: decenas de monedas romanas e incluso algunas púnicas [de la ceca de Baria], algún trozo de escultura humana de mármol, miles de piezas de cerámica [incluida terras sigillatas con firmas de alfarero], etc. De todo ello existen pruebas gráficas y materiales.

-“El legado de una ciudad púnica y romana (I)” (Plataforma Unidos por Baria), La Voz de Almería, 13-6-2004, p.7.

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