Las palas empiezan a excavar en Baria

Publicado por Manuel León en La Voz de Almería el 19/12/2018

Los propietarios de parte del yacimiento planean construir 35 viviendas con la ley a su favor

Las palas excavadoras comenzaron ayer a mover tierra en parte del yacimiento fenicio y púnico-romano de Baria, en Villaricos, y a cargarla en camiones. Según testigos presenciales de estos trabajos, previos a la construcción de 35 apartamentos turísticos, no se está realizando ninguna labor de cribado de la tierra transportada. En esta actividad arqueológica de urgencia, la Delegación de Cultura ha dictaminado unas cautelas que pasan porque esté presente en las labores un técnico arqueólogo.

La empresa promotora y propietaria del suelo, Villaricos S.L. tiene a la ley de su parte, puesto que esa zona, con una superficie de 1.200 metros, quedó excluida del área protegida como Bien de Interés Cultural (BIC) y no está incluida dentro del Catálogo del Patrimonio Histórico Andaluza. 

No es que la parcela carezca de valor arqueológico -su principal conocedor, el arqueólogo y catedrático de la UAL, José Luis López Castro, resalta el valor único de este yacimiento en todo el Sureste peninsular- sino que en el pleito sostenido por los propietarios de los terrenos con la Junta de Andalucía, la letrada de la  administración autonómica incurrió en “graves errores” al presentar recurso de casación ante el Tribunal Supremo para que la parcela no quedara exenta del BIC. 

Las palas excavadoras comenzaron ayer a mover tierra en parte del yacimiento fenicio y púnico-romano de Baria, en Villaricos, y a cargarla en camiones. Según testigos presenciales de estos trabajos, previos a la construcción de 35 apartamentos turísticos, no se está realizando ninguna labor de cribado de la tierra transportada. En esta actividad arqueológica de urgencia, la Delegación de Cultura ha dictaminado unas cautelas que pasan porque esté presente en las labores un técnico arqueólogo.  La empresa promotora y propietaria del suelo, Villaricos S.L. tiene a la ley de su parte, puesto que esa zona, con una superficie de 1.200 metros, quedó excluida del área protegida como Bien de Interés Cultural (BIC) y no está incluida dentro del Catálogo del Patrimonio Histórico Andaluza.   No es que la parcela carezca de valor arqueológico -su principal conocedor, el arqueólogo y catedrático de la UAL, José Luis López Castro, resalta el valor único de este yacimiento en todo el Sureste peninsular- sino que en el pleito sostenido por los propietarios de los terrenos con la Junta de Andalucía, la letrada de la  administración autonómica incurrió en “graves errores” al presentar recurso de casación ante el Tribunal Supremo para que la parcela no quedara exenta del BIC.
La maquina excavadora empezó ayer a horadar en la parcela que quedó excluida de zona BIC por un error en el Supremo.

Este acuerdo de la Sala Tercera de lo Contencioso del Alto Tribunal fue dictado en enero de 2014 y es ahora cuando adquiere alcance al iniciar la empresa promotora los trámites para la edificación de viviendas frente a la Cala Siret (la playa donde el célebre arqueólogo belga tenía su caseta de playa a principios del pasado siglo). 

El dictamen de la Delegación de Cultura, firmado por  Alfredo Valdivia, a los promotores es que “realicen los movimientos de tierra con control arqueológico, con documentación exhaustiva de los trabajos y la toma de decisiones sobre su conservación o integración en extensión”.

También se ha obligado a un vallado perimetral  de área de excavación con dados de hormigón, que se situaría en terrenos del Sector 9 y 8 de la zona Arqueológica de Villaricos.

El arquitecto del proyecto inmobiliario es Lucas Marquenie y la arqueóloga contratada es María Habert Uriarte, de Proyectos de Ingeniería Maurandi, de Murcia. El arqueólogo de Cultura es Mariano López Martínez.

 López Castro, uno de los principales conocedores de la riqueza que atesora Villaricos, lamenta que se pierda parte de ese patrimonio arqueológico único. “Debajo de donde se va a construir están los vestigios superpuestos de parte del asentamiento fenicio y romano de Baria desde el siglo VII antes de Cristo”, señala.

El arqueólogo indica que “aunque se haya desafectado como BIC esa zona, no significa que haya que olvidarse de ella, porque existe una Ley de Patrimonio de 1985 que protege cualquier hallazgo de importancia”.  Allí excavó, junto a Trinidad Escoriza y Francisco Alcaraz, hace ya 31, años y allí encontró una rica estratigrafía con restos de muros de la ciudad fenicia que luego fue romana. “Es un emplazamiento casi único en España  para estudiar la cultura fenicia, púnica y romana en un mismo entorno, allí documentamos restos cerámicos y metálicos y es una pena que se pueda perder, 1.200 metros parece poco pero en términos de patrimonio histórico es mucho”.

De hecho, la excavación entre  junio y julio de 1987, en ese mismo lugar, fue también de urgencia y por el mismo motivo: la delimitación de BIC efectuada ese mismo año afectaba parcialmente a esa parcela, que era urbanizable ya y para la que se había redactado un proyecto de edificación de apartamentos de uso turístico, situado en el límite de la zona arqueológica,  en lo que Siret denominó como ‘Ciudad Púnica’.

Los materiales hallados en esa primera excavación -restos de cerámica fenicia, ánforas rotas y unidades estratigráficas superpuestas a otras que documentan la secuencia de la ciudad fenicia con presencia de adoves y estructuras de habitación, carbones y restos faunísticos– fueron depositados en esas fechas en el Museo Arqueológico de Almería y han servido este año para enriquecer una multitudinaria exposición.  

La maldición de la ciudad fenicia
Todo en Baria es paradoja: la exposición sobre esta ciudad antigua por la que este mismo año pasaron 57.000 personas en el Museo de Almería -la de mayor afluencia- está a punto de ser cercenada por un error judicial. (Siret se enfadaría bastante). Nadie mueve un dedo, nadie parece sufrir mucho. A ninguna instancia se le ocurre comprar ese trozo de ‘oro molido’ e indemnizar a los propietarios. 

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