Los huevos de avestruz de Baria

Si por algo destaca Baria (Villaricos) es por ser la ciudad púnica-fenicia donde se han hallado más cascarones de huevos de avestruz de toda España, con un total 724 huevos (representando el 90,3% del total de huevos de avestruz encontrados en yacimientos arqueológicos en nuestro país).

La mayoría de estos huevos fueron encontrados por Luis Siret tras excavar y reconocer más de 1000 tumbas situadas en su necrópolis y fueron datados sobre los siglos VII-VI a. C.

Huevo de Avestruz encontrado en el Yacimiento de Baria (Villaricos)

Luis Siret fue además el primer arqueólogo en estudiar el huevo de avestruz como elemento decorativo que formaba parte del ajuar funerario, distinguiendo que estos aparecían como componente funerario en las tumbas de la población púnica y no en las tumbas de la población indígena que eran más de carácter céltico.

Según Miriam Astruc, el huevo tiene un gran carácter sagrado y representa el símbolo en el cual se encuentra encerrado el hálito vital, con el que se puede devolver los muertos a la vida, lo que conlleva que su aparición en las sepulturas sea frecuente.

También se usaban a veces como recipiente para la pintura de ocre y en Baria también han aparecido algunos pocos ejemplares que eran utilizados como recipiente de semillas.

Estos huevos eran cortados y decorados de diversas maneras: 447 de estos ejemplares fueron encontrados con la forma I (con un pequeño orificio de extracción y sin decoración), 226 con la forma II (cáscara en forma de cuenco) con la abertura a dos tercios de altura y 24 con la forma V (perforada por ambos extremos).

Solo las cáscaras de huevo con la forma II están decoradas, algunas con pintura ocre rojo intenso y otros en azul. Estas decoraciones podían ser muy variadas y contener elementos como bandas horizontales y verticales, palmas de palmera griega, motivos florales como hojas o la flor de loto y algunos elementos zoomorfos.

Los bordes de estos huevos también eran recortados de diversas maneras, diferenciándose bordes lisos, biselados al exterior, biselados hacia el interior, cortados con entalladuras cortas y cortados con pequeñas almenas separadas unos 2 cm.

Sin duda la abundancia de huevos de avestruz en la ciudad de Baria convierten este enclave en un yacimiento de especial interés, único en todo el mundo, en el que se merece seguir ahondando en esta y otras líneas de investigación.

Hoy en día la mayoría de huevos de avestruz de Villaricos se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional en Madrid.

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