Necrópolis fenicia de Villaricos: 1.842 tumbas, la mayor de la Península

La necrópolis de Baria, en Villaricos (Cuevas del Almanzora, Almería), es el mayor cementerio fenicio documentado en la Península Ibérica. Con 1.842 tumbas y 9.460 objetos catalogados por Luis Siret, unos 2.000 sepulcros estudiados por Miriam Astruc y 50 hipogeos identificados hasta la fecha, constituye una de las series funerarias más amplias e importantes del Mediterráneo fenicio-púnico. Durante siete siglos (del VII a.C. al II a.C.), sirvió de morada eterna a los habitantes de la ciudad.

La mayor necrópolis fenicia de la Península Ibérica

Ningún otro yacimiento fenicio peninsular reúne una cantidad comparable de sepulturas. Ni Gadir, ni Malaka, ni Sexi, ni Abdera han aportado hasta la fecha un volumen documental similar. La necrópolis de Villaricos es, por tanto, la fuente primaria insustituible para entender la cultura funeraria fenicia en el extremo Occidente mediterráneo: sus creencias, sus rituales, su estratificación social, sus contactos con otros pueblos.

El yacimiento funerario se extiende al este de la desembocadura del río Almanzora, entre la costa mediterránea y la Sierra Almagrera, contiguo al área urbana. Fue usado desde los últimos decenios del siglo VII a.C. hasta, al menos, el siglo II a.C. bajo dominio romano.

Datos clave de la necrópolis

  • 1.842 tumbas documentadas por Luis Siret.
  • 9.460 objetos catalogados (Siret).
  • ~2.000 sepulcros estudiados posteriormente por Miriam Astruc.
  • 50 hipogeos (cámaras funerarias excavadas en la roca) identificados.
  • 7 siglos de uso continuado (VII a.C. – II a.C., con pervivencias posteriores).
  • Parcelación arqueológica en solares de 40 × 30 metros, nombrados con letras mayúsculas (método Siret).

Tipología de las sepulturas

Miriam Astruc, en su publicación de 1951, clasificó las tumbas en diez grupos tipológicos: cinco de inhumación, tres de incineración y dos mixtas. Esta clasificación, matizada y afinada por los equipos de López Castro en las últimas décadas, sigue siendo referencia.

Los hipogeos: arquitectura funeraria monumental

Los hipogeos son cámaras funerarias excavadas en la roca, a menudo con accesos en rampa o escalones, cámaras rectangulares o cupuliformes, y bancos corridos donde se depositaban las urnas y los ajuares. En Villaricos se han documentado 50 de estas construcciones —una concentración excepcional—, lo que convierte a la necrópolis en referencia mundial para el estudio de este tipo de arquitectura funeraria fenicia.

El Hipogeo 223, documentado en detalle por Rodero y colaboradores en 1996 (Complutum Extra), es considerado representativo del tipo y aporta información muy precisa sobre el ritual.

Inhumación vs. incineración

En el mundo fenicio-púnico conviven los dos grandes ritos: la incineración (cuerpo quemado, cenizas depositadas en urna) y la inhumación (cuerpo depositado directamente en la sepultura). La coexistencia de ambos ritos en Villaricos, con presencia de tumbas mixtas, refleja la complejidad cultural de una ciudad en contacto con pueblos ibéricos, griegos, cartagineses y romanos.

Los ajuares: objetos que acompañan al difunto

El ajuar funerario de las tumbas de Villaricos incluye una extraordinaria variedad de piezas, que reflejan tanto las creencias en el más allá como la posición social del difunto:

  • Huevos de avestruz — símbolo de resurrección y fertilidad.
  • Cerámica: urnas cinerarias, ánforas, platos, cuencos, lucernas, ungüentarios.
  • Cerámica griega ática importada — páteras, cráteras, copas— indicador de estatus social alto.
  • Objetos de metal — broches, fíbulas, armas, herramientas.
  • Joyería y orfebrería — pendientes, collares, anillos, pulseras.
  • Amuletos egiptizantes — escarabeos, ojos de Horus, figuritas de Bes, Ptah o Isis.
  • Estelas funerarias pintadas, con inscripciones en fenicio o latín.
  • Pebeteros de cabeza femenina (Astarté, Tanit, Démeter).
  • Cajas funerarias de piedra y tapaderas.

Piezas emblemáticas

  • La Dama de Villaricos — pieza escultórica singular, conservada en el Museo Arqueológico Nacional.
  • Inscripción de Gerashtart — testimonio epigráfico en lengua fenicia.
  • Ala de la sirena — pieza decorativa única.
  • Estelas pintadas — con motivos antropomorfos y vegetales.
  • Crátera griega ática procedente de una tumba (pieza 114 del catálogo de la exposición 2018).
  • Ajuar completo de la tumba nº 46 — sepultura ibérica en contexto fenicio.
  • Paleta de cosméticos, pebetero de cabeza femenina, ungüentarios de vidrio.

El patrimonio humano: estudios antropológicos

Los restos humanos recuperados en Villaricos han sido estudiados desde el punto de vista paleoantropológico. El Dr. Francisco Gómez Bellard (Escuela de Medicina Legal, Universidad Complutense de Madrid) publicó en 1996 un trabajo pionero sobre lesiones craneales y amputaciones en la necrópolis. Pedro María Castaños Ugarte analizó en 1994 la arqueofauna de las sepulturas, identificando aves, mamíferos y otros restos óseos de ofrendas rituales.

Este enfoque multidisciplinar permite reconstruir no solo el ritual, sino también la demografía, la salud y la alimentación de los habitantes de Baria.

La necrópolis y el mundo ibérico

Una característica distintiva de Villaricos es la presencia de tumbas ibéricas junto a las propiamente fenicias. Juan Alberto Cano García estudió este fenómeno en 2004 («Una necrópolis ibérica en Baria», revista Axarquía 9). La coexistencia de rituales fenicios e ibéricos en un mismo espacio funerario es un testimonio único de la permeabilidad cultural del enclave, más intensa que en otras colonias fenicias occidentales.

Dónde se conservan los materiales

  • Museo Arqueológico Nacional (Madrid). Conserva el grueso de la Colección Siret (2.682 piezas en 310 cajones), los cuadernos de excavación, planos y la mayor parte del material de las sepulturas.
  • Museo de Almería. Alberga parte de la Colección Juan Cuadrado y piezas selectas expuestas al público.
  • Museo del Louvre (París). Conserva parte de los materiales estudiados por Miriam Astruc.
  • Yacimiento arqueológico. Abierto al público desde 2014, permite visitar in situ parte de la necrópolis y los hipogeos.

Una necrópolis por excavar

Pese al volumen del material ya recuperado —más de 1.800 tumbas documentadas, casi 10.000 objetos catalogados—, se estima que más del 50 % del yacimiento funerario permanece sin excavar. Cada intervención moderna, por pequeña que sea, ha aportado datos inéditos: nuevos hipogeos, materiales cerámicos singulares, inscripciones epigráficas, restos antropológicos de gran valor.

La necrópolis de Villaricos es un archivo vivo del mundo fenicio. Su protección es, por tanto, una responsabilidad que trasciende lo local: afecta a toda la arqueología del Mediterráneo occidental.

→ Conoce el conflicto actual y cómo apoyar la defensa del yacimiento

Bibliografía

  • Siret, L. (1909). Villaricos y Herrerías. Antigüedades púnicas, romanas, visigóticas y árabes. Real Academia de la Historia, Madrid.
  • Astruc, M. (1951). La necrópolis de Villaricos. Ministerio de Educación Nacional, Madrid.
  • Almagro Gorbea, M.J. (1984). La necrópolis de Baria (Almería). Campañas de 1975-78. Ministerio de Cultura.
  • Aubet Semmler, M.E. (1986). «La necrópolis de Villaricos en el ámbito del mundo púnico peninsular». Homenaje a Luis Siret, Junta de Andalucía.
  • Castaños Ugarte, P.M. (1994). «Estudio de la fauna de la necrópolis de Villaricos». Archaeofauna, 3.
  • Belén Deamos, M. (1994). «Aspectos religiosos de la colonización fenicio-púnica en la Península Ibérica: las estelas de Villaricos (Almería)». SPAL, 3.
  • Gómez Bellard, F. (1996). «Lesiones craneales y amputaciones: el caso de Villaricos». Actas del II Congreso Nacional de Paleopatología, Valencia.
  • Rodero, A.; Perea, A.; Chapa, T.; Pereira, J.; Madrigal, A.; Pérez-Die, M.C. (1996). «La necrópolis de Villaricos (Almería)». Complutum Extra, 6(1), 373-383.
  • Cano García, J.A. (2004). «Una necrópolis ibérica en Baria, Villaricos (Almería)». Axarquía, 9.
  • Ruiz Abellán, M. (2025). «Análisis de los principales vestigios arqueológicos de las fases fenicias de la necrópolis de Villaricos». Alejandría, 4, 39-57.

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