Yacimiento arqueológico de Baria: historia, hallazgos y visita

Baria es una ciudad fenicia, púnica y romana con catorce siglos de ocupación continua (siglo VII a.C. – siglo IX d.C.). Sus restos se conservan en el actual núcleo urbano de Villaricos (Cuevas del Almanzora, Almería). Alberga la mayor necrópolis fenicia de la Península Ibérica, con 1.842 tumbas y 9.460 objetos documentados por el ingeniero belga Luis Siret. Aún hoy, más del 50 % de su extensión original sigue enterrada bajo el suelo de Villaricos.

¿Qué es Baria?

Baria fue una de las grandes ciudades-estado fenicias de la costa meridional de la Península Ibérica, junto con Gadir (Cádiz), Malaka (Málaga), Sexi (Almuñécar) o Abdera (Adra). Fundada por colonos fenicios en los últimos decenios del siglo VII a.C., se mantuvo habitada sin interrupción durante más de mil cuatrocientos años, atravesando las fases fenicia, púnica, cartaginesa, romana, bizantina y tardoantigua hasta su abandono definitivo en época islámica temprana.

Los hallazgos excepcionales documentados en el yacimiento — una dársena con atarazana (posible neoria, sin paralelos conocidos en la Península Ibérica), cuatro balsas de salazones, un muro-muralla y la enorme necrópolis fenicia — convierten a Baria en uno de los enclaves arqueológicos más singulares del Mediterráneo occidental.

Recreación del yacimiento de Baria en época fenicia, con la bahía marítima y la ciudad sobre la península costera
Recreación de la Baria fenicia sobre la bahía marítima.

Dónde está Baria: geografía de un enclave estratégico

Los fenicios eligieron para fundar Baria una pequeña península avanzada sobre una bahía marítima, situada al este de la desembocadura del río Almanzora, entre la costa mediterránea y la Sierra Almagrera. El emplazamiento ofrecía cuatro ventajas decisivas para una colonia comercial:

  • Comunicación marítima con el resto del Mediterráneo fenicio: Tiro, Cartago, Gadir, Ibiza.
  • Conexión fluvial con el interior a través del río Almanzora, navegable hasta Las Rozas.
  • Acceso terrestre a la Depresión de Vera y a los fértiles valles de los ríos Antas y Aguas.
  • Control de los distritos mineros de Sierra Almagrera y Herrerías, ricos en plata, plomo y hierro.

La bahía original, hoy colmatada, convertía a Baria en un puerto natural. En su momento de máxima extensión, la ciudad ocupaba unas 3 hectáreas; las excavaciones modernas han documentado que la muralla, las viviendas, las instalaciones portuarias y la necrópolis se desplegaban en un tejido urbano continuo.

Catorce siglos de historia: la cronología de Baria

Los arqueólogos José Luis López Castro, Víctor Martínez Hahnmüller y Carmen Ana Pardo Barrionuevo (Universidad de Almería) han establecido una periodización en cuatro grandes fases, hoy aceptada por la comunidad científica:

Villaricos I: la fundación fenicia (siglos VII-VI a.C.)

Los colonos fenicios se establecen en los últimos decenios del siglo VII a.C. Las viviendas de esta primera fase, documentadas en las excavaciones de 1997 y 2003, son de planta rectangular, con zócalos de mampuesto de esquisto, alzado de adobes y techumbres planas sostenidas por postes encajados en el pavimento de mortero de cal.

Hacia el siglo VI a.C. se funda un santuario dedicado a Astarté, con rasgos isíacos diferenciadores respecto a otras advocaciones de la diosa, situado al noroeste de la ciudad y al sureste de la necrópolis. En el panteón fenicio de Baria, Astarté era la diosa del amor, de la naturaleza, de los astros, de la vida y la fecundidad, y también protectora de los muertos, de la minería y la metalurgia y de los marinos y navegantes. Se la representaba desnuda o apenas cubierta por velos, de pie sobre un león, acompañada de símbolos como la esfinge, la luna creciente, la paloma o la estrella de ocho puntas en un círculo —el planeta Venus—. Junto a ella, los barienses rendían culto a Baal, deidad masculina de carácter solar.

En torno a la ciudad se articula una red territorial de enclaves fenicios — Cabecico de Parra, Cerro Virtud, Cabecicos Negros, Pago de San Antón, Salar de la Porrera, Cañada del Palmar — que explotan los recursos agrícolas y mineros.

Villaricos IIA y IIB: la ciudad-estado (siglos V-III a.C.)

A lo largo de los siglos V y IV a.C. Baria se consolida como una verdadera ciudad-estado fenicio-occidental, con actividad artesanal intensa, comercio con el Mediterráneo central (ánforas etruscas, copas áticas de figuras rojas) y una creciente densidad urbana. La necrópolis fenicia crece hasta convertirse en la mayor del Occidente púnico.

La fase cartaginesa-bárquida (siglo III a.C.)

Tras la caída de Tiro ante Nabucodonosor II (573 a.C.) y el ascenso de Cartago como potencia del Mediterráneo occidental, Baria entra en la órbita cartaginesa. En esta fase se construye el foso defensivo que delimita la ciudad por el nororiente, visible en las excavaciones modernas. La expansión cartaginesa trae consigo un nuevo culto: se funda, a extramuros, un santuario dedicado a Tanit —la diosa suprema de Cartago— en las faldas de un cerro al norte de la ciudad, en una cueva natural. Algunas fuentes antiguas mencionan además en este territorio una factoría griega llamada Molybdana («la ciudad del plomo»), probablemente relacionada con la explotación argentífera de Sierra Almagrera.

Baria fue plaza fuerte cartaginesa hasta finales del siglo III a.C. En 209 a.C., durante la Segunda Guerra Púnica, la ciudad cayó ante Publio Cornelio Escipión el Africano —el general que pocos años después derrotaría definitivamente a Aníbal—. La conquista de Baria abrió a Roma dos vías de penetración hacia el valle del Guadalquivir y, con ello, al control efectivo de Hispania.

Baria romana: de la conquista al Alto Imperio (siglos II a.C. – III d.C.)

Tras la Segunda Guerra Púnica, Baria pasa a la órbita romana. La ciudad no solo sobrevive al cambio político: se expande. En el siglo I d.C. obtiene el estatuto de municipio romano, con su propia administración y acuñación monetaria. La documentación arqueológica de época altoimperial muestra un crecimiento urbano notable, una gran expansión agrícola por los valles del Aguas, Antas y Almanzora, una red comercial activa con importaciones y exportaciones, y la explotación continuada de la minería, la pesca y las industrias de salazón. La necrópolis romana convive y en parte amortiza la fenicia.

La factoría de salazones romana de Villaricos estuvo en funcionamiento desde finales del siglo I a.C. hasta el siglo IV d.C., produciendo salazón de pescado y garum para exportación. Cuatro balsas de salazón documentadas en las excavaciones modernas ilustran la escala industrial de esta actividad.

Antigüedad Tardía y abandono (siglos IV-IX d.C.)

Durante el Bajo Imperio y la Antigüedad Tardía Baria se mantiene activa, aunque con una economía más reducida y una presencia visigoda y bizantina atestiguada arqueológicamente. El abandono definitivo se produce en el siglo IX d.C., ya en época islámica temprana. La ciudad no vuelve a habitarse; sus restos quedan sellados bajo el suelo durante mil años hasta la llegada de los primeros arqueólogos en el siglo XIX.

Vista actual de la necrópolis fenicia de Villaricos, con los hipogeos excavados
La necrópolis fenicia de Villaricos, la mayor del Occidente púnico.

Los hallazgos: qué hace única a Baria

La necrópolis fenicia más grande de la Península Ibérica

La necrópolis de Baria es el mayor cementerio fenicio documentado en la Península Ibérica, con 1.842 tumbas y 9.460 objetos registrados por Luis Siret entre 1888 y 1934. Combina inhumaciones, cremaciones y grandes hipogeos (cámaras funerarias excavadas en la roca) que son únicos en el Occidente fenicio por su envergadura.

La arqueóloga francesa Miriam Astruc, que trabajó en el yacimiento entre 1931 y 1951, estudió en torno a 2.000 sepulturas y las clasificó en diez grupos según su tipología y ajuar: cinco de inhumación, tres de incineración y dos mixtas. María José Almagro Gorbea, en sus campañas de 1975-1978, se centró en el estudio y limpieza de los 50 hipogeos identificados en la necrópolis.

Los huevos de avestruz: el símbolo de Villaricos

Uno de los hallazgos más llamativos son los huevos de avestruz, especialmente numerosos en Villaricos. En la cultura fenicio-púnica tenían un profundo contenido simbólico — asociado a la resurrección y la fertilidad — y solían depositarse en las tumbas como ofrendas funerarias, muchas veces decorados con policromía. Los ejemplares de las sepulturas 284, 817, 25 y 431, conservados hoy en el Museo Arqueológico Nacional, son emblemáticos de la cultura funeraria fenicia en el Mediterráneo occidental.

La dársena fenicia y la posible neoria

Las excavaciones recientes han sacado a la luz una dársena con atarazana que podría ser una neoria (astillero o varadero naval fenicio), una estructura sin paralelos conocidos en la Península Ibérica. Si se confirma, Baria sería el único yacimiento fenicio peninsular que conserva este tipo de instalación portuaria, convirtiéndola en una referencia internacional para el estudio de la navegación antigua.

Las balsas de salazones

Baria fue un importante centro productor de salazones y garum, la codiciada salsa de pescado fermentado que se exportaba por todo el Mediterráneo. El yacimiento conserva cuatro balsas de salazones, donde el pescado se salaba en capas antes de ser transportado en ánforas. Esta industria, heredada de los fenicios, fue una de las principales fuentes de riqueza de la ciudad durante la época romana.

Piezas singulares: la Dama de Villaricos, estelas y orfebrería

Entre las piezas conservadas en el Museo Arqueológico Nacional destacan la llamada Dama de Villaricos, la inscripción de Gerashtart, el ala de la sirena y una rica colección de estelas funerarias pintadas, pebeteros con cabeza femenina, piezas de orfebrería, amuletos egiptizantes y cerámica ática importada (cráteras, copas de figuras rojas). En 2017-2018, el Museo de Almería dedicó a Baria la gran exposición «Dioses, Tumbas y Gentes. Baria, ciudad fenicia y romana», con 428 piezas y más de 350 m² de recorrido.

Quiénes excavaron Baria

Luis Siret (1860-1934): el ingeniero que descubrió el mundo fenicio

Luis Siret y Cels, ingeniero de minas belga afincado en Cuevas del Almanzora, es una de las figuras fundacionales de la arqueología española. Trabajando junto a su hermano Enrique en las minas de galena argentífera de Sierra Almagrera, compaginó su profesión con una dedicación arqueológica extraordinaria: durante casi cincuenta años excavó, catalogó y publicó de forma sistemática los yacimientos del sureste peninsular.

En Villaricos excavó entre 1888 y 1934. En 1909 publicó Villaricos y Herrerías: antigüedades púnicas, romanas, visigóticas y árabes, con treinta y nueve ilustraciones y planos que aún hoy son referencia. En 1924 donó su colección al Estado español, depositada en el Museo Arqueológico Nacional. Tras su muerte, en 1935 se incorporaron al mismo museo los 51 cuadernos de excavación redactados por su capataz Pedro Flores, junto con planos, dibujos originales y 2.682 piezas arqueológicas almacenadas en 310 cajones.

«En medio de aquel bosquecillo se alzaba el bungalow de Siret. Franqueada la puerta, nos condujeron a una habitación en la cual todo rincón disponible estaba ocupado por bandejas de pedernal y tiestos, así como por libros y papeles con apariencia de confuso montón».

Gerald Brenan, Al Sur de Granada

Miriam Astruc (1931-1951): la primera gran sistematización

La arqueóloga Miriam Astruc retomó los trabajos de Siret entre 1931 y 1934 y excavó en torno a 2.000 sepulcros. Sus resultados fueron publicados en La necrópolis de Villaricos (1951), la primera gran sistematización científica del yacimiento tras la obra de Siret. Astruc también estudió y organizó las colecciones del MAN.

María José Almagro Gorbea (1975-1978): los hipogeos

Entre 1975 y 1978, María José Almagro Gorbea excavó y limpió los grandes hipogeos funerarios. Su publicación La necrópolis de Baria, Almería: campañas de 1975-78 (Ministerio de Cultura, 1984) se convirtió en el referente para entender la arquitectura funeraria fenicia.

Las excavaciones de urgencia modernas (1987, 1997, 2003)

A partir de los años ochenta, el avance urbanístico de Villaricos obligó a realizar excavaciones de urgencia dirigidas por el equipo de la Universidad de Almería liderado por José Luis López Castro. La de 1987 fue publicada en 2010 como monografía (Baria I. Excavaciones arqueológicas en Villaricos. La excavación de urgencia de 1987), la obra científica más completa sobre el yacimiento. Las campañas de 1997 y 2003 han aportado la secuencia estratigráfica más detallada disponible hasta hoy.

Cómo visitar Baria hoy

  • El yacimiento arqueológico de Villaricos está abierto al público desde 2014. Gestionado por la Junta de Andalucía, ofrece un recorrido por la necrópolis y parte de la ciudad.
  • El Museo de Almería conserva una selección de piezas de Baria y organiza exposiciones temporales. La más importante, «Dioses, Tumbas y Gentes. Baria, ciudad fenicia y romana», se celebró entre 2017 y 2018.
  • El Museo Arqueológico Nacional (Madrid) conserva el grueso de la Colección Siret: 2.682 piezas arqueológicas, 51 cuadernos de excavación y material gráfico inédito. En su exposición permanente se exhiben, entre otras, la Dama de Villaricos, la inscripción de Gerashtart y piezas selectas de la necrópolis.

Una ciudad amenazada

Pese a su relevancia histórica y a que más del 50 % del yacimiento permanece sin excavar, Baria vive hoy bajo la amenaza directa de un proyecto de construcción inmobiliaria sobre el Sector 9, donde se han documentado la dársena fenicia, las balsas de salazones y el muro-muralla. Conoce el conflicto y la cronología de la lucha en defensa del yacimiento →

Para saber más: bibliografía científica sobre Baria

  • Siret, Luis (1909). Villaricos y Herrerías: antigüedades púnicas, romanas, visigóticas y árabes. Real Academia de la Historia, Madrid.
  • Astruc, Miriam (1951). La necrópolis de Villaricos. Informes y Memorias 28. Ministerio de Educación Nacional, Madrid.
  • Almagro Gorbea, María José (1984). La necrópolis de Baria (Almería). Campañas de 1975-78. E.A.E. 129. Ministerio de Cultura, Madrid.
  • Rodero, A.; Perea, A.; Chapa, T.; Pereira, J.; Madrigal, A.; Pérez-Die, M.C. (1996). «La necrópolis de Villaricos (Almería)». Complutum Extra, 6(1), 373-383.
  • López Castro, J.L.; Martínez Hahnmüller, V.; Pardo Barrionuevo, C.A. (2010). «La ciudad de Baria y su territorio». Mainake, XXXII (I), 109-132.
  • López Castro, J.L.; Martínez Hahnmüller, V.; Moya Cobos, L.; Pardo Barrionuevo, C.A. (2010). Baria I. Excavaciones arqueológicas en Villaricos. La excavación de urgencia de 1987. Universidad de Almería.
  • López Castro, J.L.; Martínez Hahnmüller, V. (2012). «De la Baria fenicia a la Baria romana». En Mora Serrano, B. y Cruz Andreotti, G. (coords.), La etapa neopúnica en Hispania y el Mediterráneo centro occidental, Universidad de Sevilla, 331-360.
  • Ramos Linaza, M.; López Castro, J.L. (2018). Dioses, Tumbas y Gentes. Baria, ciudad fenicia y romana. Catálogo de la exposición, Museo de Almería, Junta de Andalucía.
  • González Núñez, J. (2020). Clío también estuvo aquí. Literatura de viajes y viajeros por la Axarquía almeriense. Arráez Editores, Mojácar.
  • Ruiz Abellán, M. (2025). «Análisis de los principales vestigios arqueológicos de las fases fenicias de la necrópolis de Villaricos (Almería)». Alejandría, 4, 39-57.
  • López Castro, J.L.; Alcaraz Hernández, F.; Martínez Hahnmüller, V.; Moya Cobos, L.; Santos Payán, A. (2007). «Una factoría fenicio-púnica de salazones de pescado en Baria (Villaricos, Almería, España)». Byrsa. Rivista di archeologia, arte e cultura punica, 6(1-2), 9-31.
  • Martínez Hahnmüller, V. (2012). Baria II. La conquista romana de Baria. Editorial Universidad de Almería. ISBN 978-84-15487-06-7.
  • Castillo, R. (2018). «Baria: ciudad fenicia y romana». Instituto Hermes de Almería. hermesinstitut.org

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